Uno de los últimos informes del Grupo de expertos en cambio climático de la ONU (IPCC) dice que en los últimos 30 años, cada década ha sido más caliente que la anterior.

Que las emisiones de gases que generan el efecto invernadero GEI, concentrados en la atmosfera, y que causan el calentamiento global, están creciendo a un ritmo aproximado del 2.2% anual.

Las concentraciones de CO2 han llegado a unos niveles que no se tenían ni siquiera hace un millón de años cuando la tierra estaba en formación.

A este ritmo, la temperatura del planeta podría subir 4 grados finalizando el año 2.100, de consecuencias catastróficas para la humanidad.

Las Naciones Unidas proponen limitar ese aumento a 2 grados centígrados para evitar que las variaciones en el clima queden sin control.

Para lograr este objetivo, entre el año 2.010 y el 2.050 se debe reducir las emisiones de CO2 en un 50% y para el año 2.100, dichas emisiones deben ser casi cero.

Los riesgos del cambio climático jamás han sido tan evidentes y los impactos tan visibles y el costo de no hacer nada es mayor que el de actuar.

En lima, en el año pasado, se concretó el borrador de «Acuerdo global de lucha contra el cambio climático» el cual será ajustado y firmado por 195 estados que hacen parte de la Secretaria ejecutiva de la convención de cambio climático de la ONU (UNFCCC) a finales del 2.015 en Paris.

CONSENSO DE LIMA

TEXTO DE LA NEGOCIACION

La sociedad civil también debe poner su parte, así sea con iniciativas como la desarrollada por la mayor organización conservacionista independiente, la WWW (Fondo mundial para la naturaleza), denominada LA HORA DEL PLANETA, para llamar la atención sobre el fenómeno del cambio climático.

También nosotros como pasajeros del mismo planeta podemos desarrollar iniciativas propias en nuestra misma casa, evitando consumos exagerados de agua y energía eléctrica, disminuyendo la utilización del vehículo automotor, cambiando bombillos obsoletos por tecnología LED, por dar unos ejemplos.

En el desarrollo de nuestra profesión dela ingeniería civil, sí que es posible contribuir a detener los efectos nocivos del cambio climático, si le damos una mirada de tipo ambiental a todas las cosas que hacemos en nuestras actividades laborales.

Antes de diseñar una vía, una represa, hagamos las siguientes preguntas:

Como va a cambiar la naturaleza en ese sitio.
Que afectaciones sufrirá la vida animal y vegetal en ese lugar
Como se afectarán los ríos y quebradas del lugar
Que cambios traerá a las comunidades que habitan esa zona.
Que cosas debemos hacer lograr el equilibrio entre el progreso que traen esas obras, el bienestar de la gente y la conservación del medio ambiente.
Por ahí podemos empezar porque como dice Rajendra Pachuri, presidente del IPCC:

NO HAY PLAN B…NO HAY OTRO PLANETA …

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