Hoy hace 35 años, el 26 de agosto de 1.983, en el salón de actos de la FIC, estábamos recibiendo el título de Ingenieros civiles de la Universidad del Cauca.

Marlene Orozco, docente de artes, acertadamente decia que los Ingenieros Civiles de la Universidad del Cauca, andan por el mundo haciendo mucho más que calcular estructuras o diseñar vías: Andan mostrando que los sueños son realizables, que basta con tenerlos claros, que con la transformación del barro, y el fraguado del concreto se pueden tejer redes sostenibles de comunicación sobre abismos, se pueden vivir experiencias lúdicas, mágicas, estéticas, que si bien tienen un asiento medible, y calculable, terminan siendo un ejercicio espiritual, sanador, y reconfortante.

Hace 5 años, cuando conmemorábamos treinta años, en un texto dije que, “Pensándolo bien, estos treinta años transcurridos han sido una mezcla de resistencia porque, no sé si en todas partes del mundo, pero aquí en nuestra querida Patria, vivir de la ingeniería y ejercer la ingeniería es un acto de resistencia”.

Estábamos en un momento crucial.

Lo pasamos. Ahora sigamos dando dando lo mejor de nuestra inteligencia para la construcción de las obras que llevaran a Colombia a saltar a la orilla del desarrollo.

Recuerdo especial para los que ya no están, agradecimiento y felicitaciones sinceras a todos por su contribución al desarrollo y porque recibieron la luz y han sabido transmitirla a futuras generaciones, como lo dice el emblema de la Universidad del Cauca.

Sigan transformando positivamente la naturaleza para el bienestar de la gente.

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