Difícilmente voy a olvidar este mundial de futbol del 2.014.
Primeramente porque el pequeño Carlitos se entusiasmó mucho y disfruto de cada gol como nunca, y segundo porque la participación fue exitosa y me trajo muchas alegrías y enseñanzas. Una de ellas fue la mentalidad ganadora, la disciplina, el esfuerzo, solidaridad, el trabajo planificado, la tarea con sacrificio, con entrega. Esa es la receta que lleva al triunfo.
Ahora, afortunadamente, cientos de muchachos quieren ser como James. Nadie quiere ser el astuto pillo del barrio. James sí que es un ejemplo para seguir…Talentoso, luchador, honesto, orgulloso de su camiseta y de su equipo. Responsable hasta las lágrimas cuando una cosa no sale a pesar de que se ha entregado todo. Si que se necesitan esas mentalidades tipo James en nuestro Pais.
Esos muchachos cumplieron, encarnaron las esperanzas, la lucha que diariamente se lleva a cabo en nuestro País por salir adelante.
Sí, es cierto, en el Futbol, al igual que en la Ingeniería y que en todas las profesiones se refleja la metáfora del amor, de la competencia sana, del esfuerzo. Esta fiesta inolvidable me confirmo que los sueños son realizables, que basta con tenerlos claros, que con juego limpio se puede tejer redes sostenibles sobre abismos, se pueden vivir experiencias lúdicas, mágicas, estéticas, que si bien tienen un asiento basado en emociones imposibles de medir, terminan siendo un ejercicio espiritual, sanador, y reconfortante.
Gracias mi selección por tan importante enseñanza.
Bogotá, julio 18 de 2.014

