Discurso de apertura pronunciado por Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 23

Bienvenidos a Bonn y bienvenidos a la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de este año.

Permítanme comenzar dando las gracias al Presidente de la COP22, el señor Salaheddine Mezouar, de Marruecos, por su liderazgo y servicio al proceso.


Su contribución es particularmente importante por haber asumido el reto de presidir la primera Conferencia de las Partes en el Acuerdo de París, tan solo dos semanas después de su entrada en vigor.

También quiero dar las gracias a los Gobiernos de Alemania, Renania del Norte-Westfalia y Bonn y, especialmente, a los habitantes de esta región, por su extraordinario apoyo al acoger esta conferencia, en esta histórica y bella área.

Gracias también por su apoyo continuo a la secretaría de Cambio Climático.

Quiero agradecer también a mi equipo, la secretaría, por todos sus esfuerzos en preparar esta conferencia.

Por último, pero no menos importante, doy las gracias a nuestro Presidente entrante de la COP, el Primer Ministro Bainimarama y a su equipo, por su disposición y dedicación para asumir este gran desafío.

Debo felicitar a Fiji y a Alemania por el espíritu de cooperación que han demostrado para hacer realidad esta conferencia. De hecho, este es un ejemplo de cómo las naciones pueden trabajar juntas para lograr grandes cosas.

Damas y caballeros…

Hace 25 años, los gobiernos se reunieron en la Cumbre de la Tierra, en Río, con este mismo espíritu.

Partieron de la idea de que el mundo necesitaba cambiar la forma en la que trata su medio ambiente.

Y a partir esa idea, se adoptó nuestra Convención y comenzó el movimiento.

Un movimiento que, hace dos años, dio como resultado el Acuerdo de París.

Hoy, en un tiempo récord, 169 países han ratificado el acuerdo, haciendo posible que pasemos de la era de la esperanza… a la era de la implementación.

Junto con la Agenda para el Desarrollo Sostenible, tenemos un camino claro para abordar realmente el cambio climático y el desarrollo sostenible.

Sin embargo, queda camino por hacer.

Esta es la conferencia COP número 23 pero nunca antes nos habíamos reunido con un mayor sentido de la urgencia; como el Primer Ministro y el Presidente de la COP22 han explicado y como nos lo han recordado estos niños maravillosos con su bella canción.

Millones de personas de todo el mundo han sufrido, y siguen sufriendo, bajo los fenómenos meteorológicos extremos.

Sentimos compasión por estas personas, por sus familias y por lo que están sufrimiento.

Pero lo cierto es que esto puede ser solo el comienzo, un adelanto de lo que está por llegar.

Tal y como informó la Organización Meteorológica Mundial hace solo unos días, 2017 será probablemente uno de los tres años más calurosos registrados hasta ahora.

Los indicadores del cambio climático a largo plazo, como las concentraciones de dióxido de carbono, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos, entre otros fenómenos alarmantes, continuarán a menos que no actuemos.

ONU Medio Ambiente ha reportado que nos enfrentamos a desafíos similares con respecto a los niveles de emisiones globales: los compromisos nacionales solo aportan un tercio de la reducción en emisiones que necesitamos para cumplir los objetivos climáticos para 2030.

El mensaje no puede ser más claro: ya no tenemos el lujo del tiempo. Debemos actuar ya.

Y es aquí mismo, en este momento donde comenzamos a hacerlo.

Tenemos unos objetivos muy específicos que debemos alcanzar mientras aquí, en Bonn.

Esperamos que estas negociaciones sean el próximo paso esencial para completar la estructura del Acuerdo de París, reforzar su impacto y cumplir sus objetivos.

También necesitamos avanzar para cumplir con los objetivos para 2020. En este sentido, los compromisos de financiación y mitigación son esenciales.

Estamos muy contentos por el entusiasmo que muestran los interesados que no son Partes: alrededor de diez mil personas han venido hasta aquí para conversar y buscar soluciones que llevar a la práctica.

Es realmente estimulante ver cómo, por primera vez en la historia, estos grupos se alinean con un acuerdo multilateral.

Estimados amigos, he citado la importancia de nuestras tareas, la urgencia con la que necesitamos completarlas, y la mayor ambición que necesitamos de todos ustedes.

Sigamos adelante.

Hagamos el trabajo.

Actuemos con un sentido de la ambición renovado.

Y cumplamos no solo la promesa de París, sino la promesa de esperanza que se le hizo a la humanidad hace 25 años en la Cumbre de Río.

Gracias.

LOS ANUNCIOS DE COLOMBIA EN LA COP21.

1. FONDO PARA LA PAZ Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE
Colombia es un país forestal: más del 51 % de su territorio está cubierto de bosques. Estos ecosistemas son clave para nuestra supervivencia ya que nos proveen servicios indispensables como el agua. Sin embargo, el país perdió 140.000 hectáreas de bosque en 2014. La deforestación está
asociada a muchas presiones y sectores productivos, pero también a la guerra: 58 % de la deforestación tuvo lugar en los municipios con mayores niveles de conflicto.
En un escenario de paz, Colombia debe proteger sus bosques y su biodiversidad, promover un desarrollo sostenible rural y luchar frente al cambio climático.

Para hacerlo, el Gobierno lanzó la iniciativa Colombia Sostenible cuyo Fondo contará con 600 millones de dólares para financiar acciones encaminadas a lograr estos objetivos.

2. ALIANZAS PARA FRENAR LA DEFORESTACIÓN EN COLOMBIA
Conservar los bosques es clave para enfrentar el cambio climático: 11 % de las emisiones globales vienen de la deforestación. Por eso, Noruega, el Reino Unido y Alemania se comprometieron a aportar cinco mil millones de dólares entre 2015 y 2020 para financiar proyectos que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la deforestación y la degradación de los bosques. El financiamiento está condicionado por los donantes a la obtención de resultados.
De esta cifra, 300 millones de dólares serán destinados a Colombia en el marco de dos acuerdos.
El primero apoya la implementación de la Visión Amazonía que busca, entre otras, alcanzar la meta de cero deforestación neta en esta región en 2020

3. ÁREAS PROTEGIDAS SOSTENIBLES FINANCIERAMENTE
De nada sirve tener millones de hectáreas protegidas si no existen los recursos para su manejo sostenible. Por esa razón, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNN), la Fundación Gordon y Betty Moore, el Fondo Mundial para la
Naturaleza (WWF), el Fondo para la Biodiversidad y Áreas Protegidas – Patrimonio Natural, Wildlife Conservation Society (WCS) y Conservación International (CI), con apoyo del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), firmaron un histórico Memorando de Entendimiento
en el que se comprometen a trabajar en equipo para financiar y mejorar la gestión del Sistema de Parques Nacionales del país.
Además de implementar mecanismos financieros para la sostenibilidad a largo plazo de las zonas de conservación, los firmantes se proponen hacer esfuerzos para declarar 3,5 millones de hectáreas de áreas protegidas nuevas. Lo anterior va en línea con el anuncio del presidente Santos en la Cumbre del Clima. “Las áreas protegidas son una poderosa herramienta para la adaptación y mitigación al cambio climático y una gran oportunidad de desarrollo. Capturan carbono, regulan el clima y nos protegen de los fenómenos meteorológicos extremos”, afirmó Pablo Vieira, Viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia durante la firma del memorando.

4. NEVERAS QUE NO CALIENTEN EL PLANETA NI DAÑEN LA CAPA DE OZONO
Las neveras, indispensables para nuestra vida cotidiana, no solo consumen cerca del 40 % del uso doméstico de energía eléctrica sino que emiten gases de efecto invernadero como los hidrofluorocarbonos. Por eso, el Fondo para las acciones de mitigación apropiadas para cada país (NAMAs), cuyos recursos provienen de Alemania, el Reino Unido, Dinamarca y la Unión Europea, le dará nueve millones de euros a Colombia para un proyecto de sustitución de refrigeradores por unos que no calienten el planeta.
El proyecto que Colombia presentó incluye una política para la transformación de la refrigeración doméstica, el reemplazo de refrigeradores, el manejo de la disposición final, entre otros. La delegación colombiana lo consideró un gran logro ya que es uno de los primeros programas en América Latina que pretende reducir las emisiones provenientes de los hidrofluorocarbonos. Según Rodrigo Suárez, director de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, este proyecto tiene el potencial de reducir 16 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

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